Hay muchas formas de recorrer el Camino de Santiago. Algunos caminan por aventura, otros por historia, otros por duelo o por sanación. Otros sienten un impulso innombrable que les llama a avanzar. Mi propia llamada fue la de algún tipo de guía que me condujera hacia la iluminación. Sin embargo, nunca encontré a ese ser iluminado; encontré, en cambio, muchas luces que guiaban, y sobre todo me encontré a mí mismo y a mi propio sentido de propósito.