Explorando el embrujo del mundo intermedio: la imaginación como forma de conocimiento.
Mundus Imaginalis
«¿Cuál es la diferencia fundamental entre arte y ciencia?», se preguntaba Eduardo Chillida (San Sebastián, 1924-2002) en su discurso en la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando. Separadas mucho después de su nacimiento, en la actualidad consideramos que ambas disciplinas son islas distanciadas por profundos océanos. Pero esto no es más que una ilusión impuesta por aquellos que gustosamente se deslizan por las superficies y son incapaces de percibir que, en lo profundo, la tierra siempre recoge en su regazo al agua.
Louis Cattiaux encarna el pez filosófico que nada en aguas profundas y nos pone en contacto con la Inspiración Universal. Su Voz y su Obra, visionaria, profética, alquímica, nos invita a desvelar, despertar y reconocer a la Presencia Divina en el cosmos y en nosotros mismos. Su Mensaje se dirige a la Inteligencia y la Memoria Profunda del ser humano y propicia el encuentro del ser particular con el Ser de todas las cosas. En su Corazón se puede hallar la Fuente y el Núcleo Vivo de todas las tradiciones religiosas. Cattiaux enseña la renovación y el reverdecer del Cuerpo, el Alma y el Espíritu a través del Fuego Sagrado, secreto y muy evidente. «¿Quién puede diferenciar el fuego del fuego? ¿Quién puede manifestar, encarnar el sol en la estrella de la mañana nacida de la tierra tenebrosa? (18′, I)»