Amar es consentir en la distancia. La filosofía de Simone Weil nos invita a sostener una mirada que no busca poseer, sino contemplar, en la espera, la belleza del mundo otro. Una aproximación a la ética de la atención como esa oración del alma que permite vislumbrar la grieta por donde se cuela la eternidad en forma de Amor: el instante de la gracia.
Lo sagrado se manifiesta en lo profano como hierofanía, revelando lo invisible en lo visible; haciendo que lo mundano muestre algo distinto de sí mismo. Este texto indaga en este concepto propuesto por Mircea Eliade, en diálogo con la idea del ganz andere, lo «absolutamente otro», de Rudolf Otto.
Se dice que la Geometría Sagrada es el lenguaje de Dios y lo cierto es que se ha comprobado que los patrones y formas, subyacentes a la creación, siguen proporciones matemáticas y se combinan con una armonía que sorprende por su perfección. El objetivo de esta ciencia es, pues, el estudio de dichos patrones para tratar de comprender el funcionamiento del universo.
Hay en Emily Dickinson la mirada de la trascendencia. En el destello del jardín, en la luz que se derrama sobre las flores, en el zumbido de la abeja, ha visto la poeta la grieta luminosa por la que se ofrece la presencia divina. Los poemas aquí seleccionados muestran parte de la belleza inacabable que pronunció, desde la intimidad de su hogar, esta blanca «reina reclusa». [Selección de Lucía Navarro Pla]
Una aproximación a la ontología del sonido, donde el latido primigenio se encuentra con la armonía del mundo. A través de las voces de Rilke, Zambrano o Mahler, se indaga en la música como esa «metafísica instantánea» que vincula nuestra finitud con el canto absoluto de lo divino.
Auguraban antiguas escrituras que en nuestros tiempos reinaría el caos y la confusión. Que el alejamiento de lo sagrado nos llevaría al olvido de quiénes somos y de lo que importa en realidad. Sin embargo, también contaban que, incluso en los momentos más convulsos, sería posible recordar. Pero, ¿cómo? Mediante la lente Food as Hierophany se propone contemplar la comida como lo hacían nuestros ancestros: como un espejo del cosmos, como una puerta a lo sagrado, una brújula hacia nuestro corazón. En esta ocasión, nos ayudará una película muy sabrosa llamada Chocolat.