Una antropología espiritual donde la correa de sombra que circunda el corazón se transforma en tajo de luz por uno de los actos más subversivos y poéticos que existen: la meditación.
Amar es consentir en la distancia. La filosofía de Simone Weil nos invita a sostener una mirada que no busca poseer, sino contemplar, en la espera, la belleza del mundo otro. Una aproximación a la ética de la atención como esa oración del alma que permite vislumbrar la grieta por donde se cuela la eternidad en forma de Amor: el instante de la gracia.