¿Cómo discurriría la razón si se dejase guiar por el misterio de las ruinas? Y si el pensamiento se ajardinara, ¿mostraría una estética de la lentitud capaz de proteger la vida de todos los seres del tiempo que la sostienen? Con la obra de María Zambrano como lucerna, proponemos desplegar un fragmento posible del mapa poético anunciado por las preguntas anteriores. Y, sobre todo, compartir una actitud.