La respiración es la compañera silenciosa de todo lo que vive. Se manifiesta como una inhalación que recoge la vida y una exhalación que la entrega al mundo. La respiración precede al sonido, y sin embargo es también su origen. Sin respiración no hay voz; sin voz, no hay palabra; sin palabra, no hay canto, ni poeta, ni filósofo. Si consideramos la respiración como energía, podemos entender la voz como respiración moldeada que se convierte en sonido a través de la vibración. Como señalan las antiguas Upanishads, «el prana es la vida de los seres; es aquello por lo que todo vive».En las tradiciones orientales, el mantra, como vibración que el ser humano canaliza durante la meditación, ayuda a aquietar la mente, cultivar la paz interior y abrir un vínculo con lo divino. En un claro del bosque, si uno se detiene, respira y simplemente está, puede escuchar mantras naturales: el aire meciendo las hojas y las ramas, el canto de los pájaros o el zumbido de las abejas.