En el prólogo a la segunda edición de El hombre y lo divino María Zambrano nos revela que la mayoría de los textos allí reunidos fueron escritos sin pensar en su posterior publicación. Lejos de comprometer esta coyuntura la calidad literaria del libro, sin embargo, lo que más bien le proporciona es mayor posibilidad de vuelo, pues, como añade poco después la malagueña, cuando se escribe sin una finalidad concreta es cuando la escritura se dota a sí misma de la ligereza necesaria para poder surcar las sendas de lo trascendental. El último de los ensayos que se reúnen en Lo humano y lo divino lleva por título El libro de Job y el pájaro, y creo que convendremos que si hay un asunto hiriente para cualquier vida, ese es el bautizado como «problema del dolor».