María Zambrano nos legó una hermosa ofrenda: la razón poética es una razón de la esperanza. Una razón enraizada en las profundidades del desierto, que acoge el padecer de su ser en ruinas y que sostiene, mediada por el Amor, la promesa de una llama que alumbra en lo más hondo de la noche oscura: la llegada de la Aurora.