La ciudad de Granada está irremediablemente unida a la poesía. A lo largo del tiempo, sus contornos y rincones han acogido voces que encontraron en ella un espacio de inspiración y creación. Los lugares de la poesía son aquellos espacios donde la palabra encuentra su origen y donde se transforma en expresión, en ese territorio a medio camino entre lo humano y lo divino. Recorreremos algunos de estos lugares, escenarios de los que aún resuena el eco de quienes le cantaron en verso y donde permanece viva la profunda unión entre Granada y las más altas expresiones de la belleza.
Federico García Lorca encarna un legado incandescente en el que la creación se manifiesta como un acto de alumbramiento que define su propia existencia. A través del duende, entendido como una fuerza telúrica nacida de las entrañas, el poeta granadino desplaza la norma académica y sitúa la experiencia artística en el terreno de la combustión y el sacrificio. Al intentar nombrar lo inefable, transforma su fuego interno en una verdad compartida que desborda la lógica y la forma. Es, en última instancia, el testimonio del misterio como eje de la condición humana.