«Da a cada cosa que tiene un derecho, el derecho que le corresponde» es una de las tradiciones proféticas más enigmáticas citadas por Ibn Arabi. Este hadiz encierra en su sencillez y apariencia tautológica un entramado de sentidos que aúnan las ideas de justicia, verdad, cuidado y realización espiritual. La perfección humana pasa, así, por el conocimiento de la verdad de cada cosa y por la salvaguarda de la integridad ajena pero también propia (nuestra alma y las partes de nuestro cuerpo tienen un derecho sobre nosotros, como se explica en otras fuentes). Solo así, y empleando las imágenes de Ibn Arabi, el ser humano se convertirá en síntesis de la creación, pilar del cosmos y eje en torno al cual gira.