Las reflexiones de Emmanuel Levinas y Georg Cantor, desarrolladas desde ámbitos distintos, convergen en la cuestión sobre imposibilidad de reducir el infinito a una totalidad cerrada. En Levinas, esta imposibilidad aparece ligada a la alteridad irreductible del otro; en Cantor, a la existencia de una pluralidad de infinitos que desborda cualquier intento de clausura. Pensar conjuntamente ambas perspectivas permite abrir preguntas acerca de las relaciones: cómo encontrarse con lo otro sin disolverlo; cómo dejarse transformar por su presencia sin convertirla en una extensión de uno mismo.Â