¿Es necesario despojarnos de lo material para acariciar lo sagrado? ¿Vaciarnos de toda humedad para retornar a la sequedad de lo Eterno? El antro de las Náyades, bajo la visión de Porfirio, Blake y Raine, nos sugiere que la materia y lo celeste no solo coexisten, sino que se nutren mutuamente, alzando nuestra humana danza.
El vegetarianismo no nació como una cuestión de salud ni de sensibilidad hacia los animales. En la Antigüedad fue, ante todo, una forma de vida vinculada a la filosofÃa, la religión y la disciplina espiritual. En este sentido, Pitágoras fundó una comunidad de vida, como querÃa Platón: basada en una estricta ascesis y en doctrinas secretas y purificadoras y en una suerte de cenobios filosóficos. Ahà la comunidad pitagórica ponÃa en común sus bienes como una especie de gran familia al margen de la sociedad general, y entre sus reglas —algo muy interesante— habÃa fuertes tabúes alimenticios que incluÃan la abstinencia de la carne.