Marco Aurelio y Epicteto son sin lugar a dudas los dos grandes estoicos del final de esta escuela en la antigüedad. En el siglo II de nuestra era un emperador y un esclavo representan el último desarrollo en edad romana de una escuela que comenzó en la época helenística en Atenas. Con muy diversas perspectivas y entre dos peripecias vitales totalmente opuestas hay que destacar que las ideas filosóficas que profesaron marcaron de forma indeleble la historia de las ideas en la antigüedad y en su posterior recepción.
De un gran mal a veces sale un gran bien y de un error, una gran verdad, como sucedió en el caso que queremos presentar. Nos referimos al error en la datación de los textos atribuidos a Hermes Trismegisto que finalmente se convirtió en un luminoso episodio de la historia occidental. Por eso, intentaremos mantenernos en el error y comprender su causa, pues, si bien la falta ha sido corregida, ha perdurado lo que quería dar a entender y que ha sido un motor básico del mundo moderno occidental.
A partir del De Amore de Marsilio Ficino (1433-1499) —comentario al Banquete de Platón escrito en el corazón del Renacimiento florentino—, este artículo explora rincones inhabitados de la práctica astrológica: la doctrina del furor divino, el eros cósmico y las dos formas de Venus. Una defensa del amor como la forma más alta de conocimiento, cuya condición es la unión a aquello que se pretende conocer.
T.S. Eliot se preguntaba: ¿Dónde está la sabiduría, que se nos ha perdido en conocimiento? ¿Dónde está el conocimiento que se nos ha perdido en información? Sin duda, debe ser verdadero (en un cierto sentido) que los que saben no hablan y que los que hablan no saben. Y también (en otro) que de lo que no se puede hablar (el misterio) más vale guardar silencio. En cualquier caso, considero que casi tan hermosas como el silencio son las palabras que nos hablan de algo bello… La poesía, esa sensibilidad especial -como bien se ha dicho- para la percepción de la vida, es la que mejor puede sugerir aquello que conmueve en lo más hondo.
Es una alegría y un honor abrir con vosotros el horizonte vivo de esta Biblioteca Venerable. Si pensamos en Platón y el Sabio Vyāsa, supuesto compilador, función intelectiva, espiritual e intérprete de la Bhagavad Gītā, iniciamos este viaje con el divino auriga que dirige el carro de los sentidos del alma y de las nueve puertas del cuerpo…