En un mundo exhausto y recargado de imagen, estímulos y violencia, la interioridad y la pausa se prestan como vías de conocimiento capaces de iluminar el devenir. Frente a la tiranía de la prisa y el cálculo, subproductos de la degradación tecno-capitalista, las enseñanzas del budismo chino Chan —y su posterior desarrollo en el Zen japonés— nos brindan vías de comprensión que encuentran su eco en el pensamiento occidental de la filósofa veleña María Zambrano.