Hay en Emily Dickinson la mirada de la trascendencia. En el destello del jardÃn, en la luz que se derrama sobre las flores, en el zumbido de la abeja, ha visto la poeta la grieta luminosa por la que se ofrece la presencia divina. Los poemas aquà seleccionados muestran parte de la belleza inacabable que pronunció, desde la intimidad de su hogar, esta blanca «reina reclusa». [Selección de LucÃa Navarro Pla]