Un regreso a lo sagrado y al orden natural de la vida como fundamentos de nuestro ser, una sabiduría para afrontar la orfandad y el desarraigo nihilista/violento de la modernidad, una ética fundada en el amor y la piedad.
María Zambrano
Aunque el culto a los árboles haya desaparecido, su significado cultural permanece latente en tradiciones como el árbol de Navidad, la protección de los árboles antiguos o los movimientos ecológicos que, con el fin de proteger la naturaleza, combinan espiritualidad, tradición y activismo.
La piedad se revela como una forma de saber que no se funda en la distancia, sino en la cercanía. Es un conocimiento que no se sitúa frente a las cosas, sino junto a ellas; que no las analiza desde fuera, sino que se deja afectar por su presencia. Podría decirse que la piedad es el conocimiento de aquello que duele, de aquello que no puede ser reducido a concepto sin perder su verdad.
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