Escribió Luis Cernuda que a Hölderlin debemos «una obra lÃrica inmortal». Una hermosa singularidad; una «distinta hermosura» dentro de la tradición romántica de la poesÃa alemana. En 1935, el poeta español publicó por primera vez en la revista Cruz y Raya una versión de sus poemas preferidos de Hölderlin, una lectura que nos devuelve, en el juego de espejos que se produce en la traducción, el rostro de aquel que compondrÃa el imperecedero La Realidad y el Deseo. Según Octavio Paz, cuando Cernuda se alistó en 1936 en las milicias populares, «se fue a la sierra de Guadarrama con un fusil y un tomo de Hölderlin en la chaqueta». De esta versión y encuentro celeste nacen los poemas aquà seleccionados; una muestra del diálogo visible que surge cuando voces hermanadas en la Belleza se hallan desde la palabra — ya habÃa dicho Hölderlin: «lo que permanece lo fundan los poetas».