Un despertar y un cambio de conciencia para la recuperación espiritual de la vida. Otro modo sapiencial de vivir, de relacionarnos con nosotros mismos, con el otro, con lo otro, para encontrar nuestro equilibrio interior y nuevas resonancias.
Mundo Visible
La crisis educativa contemporánea no es metodológica, pedagógica ni tecnológica. Es una crisis del deseo. Resulta urgente reflexionar sobre el modo en que los imperativos productivos, la velocidad y el rapto de nuestro atención han sometido nuestra capacidad de desear. La educación es quizá el último espacio desde el que oponerse a la servidumbre intelectual y emocional, para habitar un tiempo en el que siga siendo posible aprender a prestar atención, a pensar y, en definitiva, a levantar la cabeza.
Más allá de la bioquímica y el recurso utilitario, habita en el reino vegetal una presencia sagrada que espera ser reconocida. Este texto invita a transformar nuestra relación con las plantas en un vínculo consciente de «ser a ser». A través del rito, la unción y la presencia, buscamos recuperar el «oro de la milésima mañana» para reconciliar la materia con el espíritu y recordar que no usamos la naturaleza, sino que pertenecemos a ella.
La vida humana posee un argumento sagrado que la posmodernidad nos niega, condenándonos a una existencia egoísta que nos reduce a un manojo de emociones e instintos. Solo si convertimos nuestra experiencia terrenal en el recuerdo permanente de nuestra filiación divina podremos vencer el engaño del mundo y regresar a Dios.
T.S. Eliot se preguntaba: ¿Dónde está la sabiduría, que se nos ha perdido en conocimiento? ¿Dónde está el conocimiento que se nos ha perdido en información? Sin duda, debe ser verdadero (en un cierto sentido) que los que saben no hablan y que los que hablan no saben. Y también (en otro) que de lo que no se puede hablar (el misterio) más vale guardar silencio. En cualquier caso, considero que casi tan hermosas como el silencio son las palabras que nos hablan de algo bello… La poesía, esa sensibilidad especial -como bien se ha dicho- para la percepción de la vida, es la que mejor puede sugerir aquello que conmueve en lo más hondo.
La actualidad está regida por una dictadura de lo bello, que sigue unos cánones estéticos normativos, proporcionales y armoniosos, heredados de la larga tradición sobre la conceptualización de la belleza desde la Antigüedad. No siempre fue así. Sócrates es el mejor ejemplo.
Con su ojo divino, equipado de un espejo de carne capaz de ver entre las sombras, el gato nos anima a confiar en nuestra vista de humanos. Ver en la noche también significa despertar la intuición y acceder al trasmundo. Pongamos ojos de gato.
Entradas Antiguas