El pasado 11 de septiembre se concedió a Victoria Cirlot (Barcelona, 1955) el XXI Premio de las Letras Teresa de Ávila por su «preocupación estética y espiritual» que «se encuentra relacionada con la mística, la cultura de oriente y occidente», tal y como ha declarado el jurado. Victoria Cirlot es catedrática de Filología románica en la Universitat Pompeu Fabra, estudiosa de la cultura y literatura medieval, profesora, escritora, editora, y traductora. Se ha dedicado al estudio de la cultura caballeresca, la novela artúrica y la lírica trovadoresca, destacando sus libros Figuras del destino. Mitos y símbolos de la Europa medieval (2005, 2024), Grial. Poética y mito (siglos XII–XV) (2014) y Luces del Grial (2018, 2022). Así como a la mística medieval, muy especialmente la mística femenina y el caso de Hildegard von Bingen, destacando Vida y visiones de Hildegard von Bingen (1997, 2026) y La mirada interior. Escritoras místicas y visionarias en la Edad Media (1999, 2025), en colaboración con Blanca Garí. Entre sus estudios sobre el fenómeno visionario en la tradición occidental y el diálogo entre la Edad Media y el arte del siglo XX destacan Hildegard von Bingen y la tradición visionaria de Occidente (2005), La visión abierta. Del mito del Grial al surrealismo (2010) y Visión en rojo (2019). En ellos ha realizado un ejercicio comparativo que, en realidad, responde a lo que ya «proponía Pierre Reverdy y recordaba André Breton en su primer manifiesto: poner en relación dos realidades distantes», explica Victoria Cirlot. Entre sus últimas publicaciones hay que mencionar Marginalia (2025) e Imágenes negativas (2026). Este premio se concede a toda una trayectoria de entrega a una búsqueda de comprensión que es, como el mito del Grial, inagotable: «el mito del grial es un mito sobre el conocimiento. Todos sabemos que eso no conoce fin. Es una necesidad de comprensión. Mi queste particular se ha realizado, se realiza, en el estudio». Una necesidad de comprensión que nace de una necesidad interior: «No conozco otra manera: estudiar, estudiar y estudiar».
Ocho siglos después de la muerte de San Francisco, la luz de la Umbría sigue custodiando el misterio bienaventurado de un radical imitatio Christi. Acompañada por los pasos de Simone Weil en su propio viaje a Asís, la peregrina recorre los paisajes de il poverello para aproximarse a la pobreza franciscana y a su ligadura con la decreación: un itinerario hacia el arte de entregarse en humildad y convertir el desalojo del yo y los bienes materiales en la grieta por donde la gracia y el amor iluminan el mundo.