Ocho siglos después de la muerte de San Francisco, la luz de la Umbría sigue custodiando el misterio bienaventurado de un radical imitatio Christi. Acompañada por los pasos de Simone Weil en su propio viaje a Asís, la peregrina recorre los paisajes de il poverello para aproximarse a la pobreza franciscana y a su ligadura con la decreación: un itinerario hacia el arte de entregarse en humildad y convertir el desalojo del yo y los bienes materiales en la grieta por donde la gracia y el amor iluminan el mundo.