La dejadez, el reposo o el adormecimiento, el abandonarse a un tiempo que parece no tener fin, son disposiciones que no deben ser vistas, únicamente, como algo que pone en riesgo a la razón. Y aunque esto fuese asÃ, se tratarÃa de un riesgo que no podrÃamos dejar de asumir. La vida es inconcebible sin momentos de abandono, si un dejarse arrastrar o sentirse suspendido en el tiempo; sin dejarse envolver, aunque solo sea ocasionalmente, por un flujo que avanza en una única dirección… o hacia ninguna en particular».
La conciencia enlaza sensaciones, recuerdos, imágenes y emociones, tejiendo una trama que da continuidad y consistencia a aquello que llamamos «yo». A partir de los diarios de Chantal Maillard, el artÃculo explora la lógica arácnida y el papel de la escritura como forma de advertir la trama mientras se produce. Observar sus hilos permite tomar cierta distancia respecto de los contenidos con los que habitualmente nos identificamos. Desde esta lectura, propongo pensar el vacÃo como un umbral: un espacio en el que las formas habituales de fijación pierden consistencia y puede establecerse otra relación con lo que acontece.