María Zambrano perteneció a una generación que quiso transformar la cultura en una forma de vida y de responsabilidad cívica. Una juventud que comenzó bajo el signo luminoso de la poesía y acabó enfrentándose al sacrificio de la historia. Ella misma la llamó, con una expresión estremecedora, «la generación del toro, del sacrificado». Estas páginas recorren el tránsito de aquella esperanza compartida hacia una conciencia herida, allí donde pensamiento, poesía y compromiso dejaron de poder separarse.