A partir del De Amore de Marsilio Ficino (1433-1499) —comentario al Banquete de Platón escrito en el corazón del Renacimiento florentino—, este artículo explora rincones inhabitados de la práctica astrológica: la doctrina del furor divino, el eros cósmico y las dos formas de Venus. Una defensa del amor como la forma más alta de conocimiento, cuya condición es la unión a aquello que se pretende conocer.
En una sociedad donde la atención es desplazada por la velocidad del consumo y el culto al yo, donde las necesidades del alma quedan relegadas, la atención se convierte en el acto más radical de amor hacia el Otro. Como ya nos adelantó Simone Weil: «La atención es la forma más rara y pura de generosidad.»
Hay muchas formas de recorrer el Camino de Santiago. Algunos caminan por aventura, otros por historia, otros por duelo o por sanación. Otros sienten un impulso innombrable que les llama a avanzar. Mi propia llamada fue la de algún tipo de guía que me condujera hacia la iluminación. Sin embargo, nunca encontré a ese ser iluminado; encontré, en cambio, muchas luces que guiaban, y sobre todo me encontré a mí mismo y a mi propio sentido de propósito.